Elaboración y análisis de discursos

El habla, el discurso.

Un poco de teoría

Eliseo Verón distingue tres públicos:

  • Prodestinatarios: los favorables
  • Contradestinatario: los que nunca nos van a votar
  • Paradestinatario: nuestro objetivo. La identificación colectiva puede ahuyentarlos


Hay que vincular a los destinatarios con comunidades significativas, un nosotros. Existen también generalizaciones: no están identificados a priori con el candidato. Los metacolectivos son los "colectivos de colectivos", imaginario, no cuantificables. Pueden funcionar en determinadas circunstancias como identificadores. Por ejemplo cuando nos referimos al "pueblo" es un colectivo difuso que puede ser utilizado por todos. También podemos hacer referencia a colectivos con formulaciones lingüísticas concretas o con fórmulas abstractas.

Dentro del discurso podemos identificador dos zonas: en la zona descriptiva del discurso se dicen hechos concretos y comprobables. En la zona de constatación se hace un balance de la situación, se explica por qué estamos aquí. Lo subjetivo no debe usarse apenas.

En nuestro discurso, si nos encontramos en la oposición, tenemos que dejar claro por qué el incumbent tiene que ser sustituido. Nuestro mensaje no debe abarcar muchos puntos y temas diferentes. Elige tres donde te veas más fuerte. Recuerda que el público tiene que saber por qué el titular del cargo no debe continuar. La mente humana no recuerda la totalidad de los mensajes que se cuentan en un discurso, normalmente recordamos de uno a tres mensajes, aunque hay algunas personas capaces de recordar hasta cinco. Orienta todos tus mensajes a esos tres mensajes. 

Importante. Una vez que ya tenemos los mensajes elegidos, el mensaje de por qué tenemos que ser nosotros quien ocupe el puesto. Cuenta historias. Recordamos mejor las historias que los datos. Un discurso donde solo se hablen de datos no solo provocará que no recordemos nada del discurso sino que hará que no prestemos atención y nos distraigamos con facilidad. Elige tus tres puntos y cuenta historias para que la gente las recuerde.  


¿Quieres practicar?

El discurso de esta semana 

Nayib Bukele en la toma de posesión

Imagen: RTVE


Hoy, ustedes decidirán cómo quieren ser gobernados, porque hoy tendremos un Gobierno del pueblo, para el pueblo. Alguno de ustedes dirán “pero, ¿y cómo vamos a hacer eso?”, y lo entiendo, ya han sido engañados antes. 

Cuántas veces nos han dicho que vamos a tener un país mejor; cuántas veces nos han dicho que va a haber prosperidad para todos; cuántas veces nos han dicho que todos van a tener trabajo; cuántas veces nos han dicho que a El Salvador le va a ir bien, que vamos a acabar con la inseguridad; cuántas veces les han dicho que El Salvador va a tener vivienda digna, agua potable, hospitales con medicinas, escuelas dignas para que le den buena educación a nuestros niños.

Cuántas veces hemos escuchado eso antes, y siempre ha sido una mentira, siempre han sido promesas rotas. La diferencia es que esta vez el cambio no vendrá de un presidente; no vendrá de un político. El cambio vendrá de cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros vamos a hacer nuestra parte, y cada uno de nosotros vamos a cambiar a El Salvador, haciendo lo que nos corresponde: a mí, como Presidente, pero a todos los demás. Cada uno de los salvadoreños tiene una importante misión, de ahora en adelante, de hacer lo imposible por sacar adelante a nuestro país.

Tenemos solo cinco años, no para pasar la página de la posguerra, no para derrotar al
bipartidismo, esas cosas ya las hicimos antes, tenemos cinco años para hacer de El Salvador un ejemplo para el mundo; un ejemplo de que un pueblo puede salir adelante si así lo desea, si lucha por eso. Y lo logrará con la ayuda de Dios, y con el trabajo de todos nosotros.

Yo solo soy un salvadoreño como todos ustedes. Hijo de un padre que dio en su vida todo lo que pudo parando este país. Hijo de una madre que me ha enseñado la importancia del amor.

Mi esposa Gabriela me ha acompañado desde hace 14 años, cuando yo ni siquiera pensaba en ser político; ni siquiera se nos imaginaba que íbamos a entrar en política, mucho menos se nos imaginaba que íbamos a estar parados este día, asumiendo la Presidencia de la República. Y sin embargo, lograra lo que lograra, ella siempre me ha dicho la verdad, y siempre ha sido una guía en los momentos malos, y en los momentos buenos, y será una guía ahora, en este nuevo Gobierno que tendrá la República de El Salvador. Gabriela sabe que la amo, eso ya está descontado. Pero también tiene que saber que la admiro. Te admiro, amor.

Tenemos que heredar un mejor país para las futuras generaciones. Nosotros estamos esperando a nuestra primera hija. Se llamará Layla. Y por ella, y por los hijos de todos, tenemos que hacer un mejor país. Piensen en un niño, en una niña, piensen en un joven. Imaginen a la persona más cercana a ustedes. Piensen en esa persona, ¿acaso no merece lo mejor para su futuro?, ¿acaso no merece la mejor educación, la mejor salud, tener seguridad, poder caminar libre en las calles?, ¿acaso no merece un país del que se pueda sentir orgulloso?, ¿acaso no merece sentirse orgulloso de sus padres? Para cuando nos pregunten “papá, mamá, ¿qué hicieron con El Salvador?”, nosotros podamos decirles: Lo cambiamos, y lo hicimos un país pujante, vigoroso y vibrante.

(Continua)