Pablo Casado en la moción de censura de Vox

Imagen: El País

 

Gracias señora presidenta,

Sr Abascal, “en política, lo que no es posible es falso”. Antonio Cánovas, seguro que le suena.

Hoy quiero recordarlo porque lo que nos convoca aquí es una “moción de impostura” que nada tiene que ver con el debate sobre el interés general que exige la política con mayúscula.

Nos hace venir a perder el tiempo en plena 2a oleada de una pandemia que ha contagiado a 1 millón y se ha cobrado la vida de otros 60.000, ayer en plena jornada negra con más de 200 fallecidos. Nuestro corazón hoy está con todos ellos.

Y todo ello mientras el Gobierno aprovecha esta moción para ocultar su fracaso de gestión, su arbitrariedad con las administraciones gobernadas por su oposición y la amenaza de imponer la excepcionalidad constitucional de nuevo.

Pero Vox, para estas cosas tan prosaicas, ni está ni se le espera. Mientras nosotros llevamos 6 meses pidiendo una reforma legal y un pacto sanitario para luchar contra el coronavirus con eficacia, su única aportación ha sido Vista Alegre y un autobús descapotable.

Para este viaje no hacía falta alforjas. Tres meses creando expectación y atacando al Partido Popular para nada. Mucho ruido y pocas nueces. Como todo lo que hacen ustedes. Planteó esta sesión como un acto de la precampaña catalana, y emprendió una huida hacia delante cuando el retraso electoral le dejó colgado de la brocha.

Se ha pasado todo el verano arrastrando los pies y después de no encontrar un candidato de postín, no le ha quedado más remedio que registrar la moción, eso sí, con un pasillo de aplausos estilo Sánchez. Ya por fin han lanzado esta bengala para iluminar fugazmente a su candidato autonómico, pero sabiendo que no solucionaría la tiniebla en la que este Gobierno nos ha sumido, y que además señalaría su posición para que sus socios acudan al rescate, como ha ocurrido. En 43 años de democracia ha habido cinco mociones de censura y tres de ellas han sido en los últimos tres años, esa es la inestabilidad que ha traído la nueva política.

Históricamente, las únicas mociones con sentido han sido las presentadas por el partido que lidera la oposición. Y le recuerdo que eso no es una atribución subjetiva, sino aritmética, o mejor dicho democrática: el PP duplica en diputados a Vox y multiplica por 30 sus senadores.

Sabe que la moción de censura es un mecanismo constructivo, así que lo que aquí se vota es si usted está capacitado para ser presidente de la cuarta economía del euro, y si su partido tiene la experiencia y la solvencia para liderar la Nación más vieja de Europa. La respuesta ya era evidente y ha quedado aún más clara: No.

Y por eso hoy le hablaré a usted como candidato. A Sánchez llevo hablándole a diario desde hace dos años, y en este hemiciclo lo hago todas las semanas. Se lo digo porque usted solo viene aquí una vez al mes cuando tiene pregunta, sobre todo este trimestre que se ha enclaustrado velando armas para esta justa medieval a la que nos ha retado.

No engañe a los españoles. Las mociones censura no son para censurar a un gobierno sino para nombrar uno nuevo. Ni siquiera son para convocar elecciones. Este señuelo ya lo usaron aquí hace dos años y todavía siguen en el banco azul.

(Continua)