Viva el campo

Luchar para vivir

En la actualidad, la campaña electoral de Castilla y León ha puesto en el punto de mira de la comunicación política conceptos como: “España vaciada” y “mundo rural”; pero ¿Cuánto tiempo llevan nuestros políticos ninguneando el campo? 

Viva el campo

Luchar para vivir

Ayer, día 31 de Enero saltaba a los principales noticiarios nacionales: Agricultores y ganaderos asaltan el pleno de Lorca impidiendo la modificación del Plan General de Ordenación Urbana con motivo de limitar la distancia entre las granjas porcinas y los núcleos urbanos de la zona. La noticia era tratada de forma variopinta por parte de los medios de comunicación. 

Desde las ópticas más afines a la izquierda, han calificado el acto como un “ataque a la democracia” llegándolo a comparar con la toma del Capitolio sucedida en Estados Unidos por parte de seguidores de Donald Trump. 

 

El clivaje campo-ciudad se está acrecentando en el contexto de globalización y tratados comerciales que perjudican directamente las condiciones laborales de nuestros agricultores y ganaderos.  En los últimos años, el campo se ha visto ninguneado y en un segundo plano en favor de políticas partidarias del “ecologismo” que se promueve desde las grandes empresas multinacionales e instituciones supranacionales con la Agenda 2030. 

 

La traición se ha materializado a través de tratados de libre comercio que perjudican directamente a los españoles que quieren vivir del medio rural. 

Estos trabajadores que estaban orgullosos de pertenecer hace unos años a la llamada “Huerta de Europa” miran apenados y con indignación la decisión de realizar tratados comerciales que beneficien la importación a Europa de frutas y hortalizas procedentes de Marruecos y el continente africano causando una competencia desleal que lleva en muchos casos, a la pérdida de cuantiosas cantidades económicas por parte de nuestros sectores agrícolas. 

 

Nuestros ganaderos tampoco se quedan atrás en cuanto al desamparo institucional se refiere. Con un discurso verde que culpa la ganadería de fuertes emisiones de CO2; incluso con un ministro de consumo criticando en el exterior el “maltrato” y “las malas condiciones” que sufren los animales en nuestras granjas cada vez tienen menos oportunidades de crecer y poder desarrollar su labor en el campo. 

Cabe destacar que España se encuentra en la posición 17 en él Ranking mundial de emisión de CO2 con un 0,27 frente al número 1, China con un 10,30.
 

Otra de las grandes trampas de la ideología globalista: ¿Condenar al desamparo a nuestros productores locales mientras 16 países que encabezan el ranking hacen poco o nada por reducir sus emisiones? 

 

Por último, el campo también sufre abandono institucional en sus pueblos. Con cada vez menos capacidad de actuación o de cuidado para nuestros mayores, un cierre paulatino de numerosos consultorios locales para poder recibir asistencia sanitaria, falta de movilidad como autobuses o transporte público e incluso, con el cierre de algunos centros escolares cada día se hace más difícil mantenerse en el entorno rural para cualquier español.

 

Ahora bien, ¿está habiendo una reubicación del voto de nuestros agricultores con criterios de clase? Y sí, hablo de conciencia de clase. Una clase obrera rural abandonada por las instituciones estatales. Habrá medios de comunicación y políticos que traten lo sucedido como una degradación a la democracia, que traten de tapar y menospreciar los problemas de los currantes por no estar a su lado; por ello, desde aquí yo escribo y reafirmo: ¡VIVA EL CAMPO Y LOS TRABAJADORES QUE LUCHAN POR SU SOBERANÍA!


 
Escrito por Rodrigo González Pérez // 01/02/2022