Liderazgo político. Meritocracia mediocre

La mediocridad está instalada en nuestra clase política. Nadie es capaz de formar una mayoría absoluta. Ira, enfrentamiento, odio... liderar con una visión cortoplacista y sustentada en las emociones.

Liderazgo político. Meritocracia mediocre

El multipartidismo es la excusa ideal para asimilar que ningún partido político en España pueda conseguir una mayoría absoluta. El “nuevo” liderazgo político, alejado de las ideologías tradicionales, se aferra a las emociones fuertes como fuente de movilización política. 

 

Insultos, ira, furia, rencor… emociones que buscan enfrentar y diferenciarse del contrario como táctica de supervivencia. No encontramos un discurso de unión. Solo división y oposición a las propuestas del contrario.

 

El papel preponderante de los medios de comunicación es entendido por los políticos como el medio y el fin para ejercer el liderazgo político. Los políticos no quieren ser líderes sino estrellas de la televisión. Cuanto más negativo y estridente sea el mensaje que pronuncien más tiempo ocuparán en los distintos programas televisivos.

 

La negatividad vende, la normalidad no. Los discursos en las instituciones políticas del Estado se ven sometidos a la dictadura de la confrontación. La nueva generación de políticos españoles no tienen o no quieren la fortaleza de reunir mayorías. El debate público se aleja cada vez más de los ciudadanos. Las réplicas parlamentarias se traen preparadas con semanas de antelación. No se tiene por qué responder a la pregunta, basta con crear un buen corte de vídeo para las redes sociales. 

 

Hay que entender como operan los medios de comunicación, como un medio para la comunicación con los ciudadanos, y no como un instrumento de propaganda. Las encuestas de opinión y popularidad marcan las políticas. Observamos muchas contradicciones o “globos sonda” por miedo a que la opinión pública no lo encuentre como favorable. Se busca entonces el enfrentamiento constante.

 

Eso no es liderar, es otra cosa. Si los políticos son incapaces de alcanzar debates racionales se pierde la conversación sobre lo público que a todos nos afecta. Ahora se busca la invalidación del contrario, se ha normalizado el lenguaje populista, en el mal sentido de la palabra. Discursos únicamente dirigidos a movilizar las emociones de la gente sin importar si es verdad o no. 

La verdad ya no importa.

 

Es cierto que hay que saber las reglas del juego para no quedarse fuera. No hay una personalidad en el hemiciclo que pueda reunir una mayoría absoluta. Se llama mediocridad no porque los representantes políticos no posean títulos universitarios, muchos lo complementan con MBA caros en universidades privadas elitistas. Son mediocres en el liderazgo por sus actitudes, comportamientos y preocupaciones. 

 

El cortoplacismo se ha instalado para quedarse. Sin miras a un futuro, solo a una reelección. Se habla de tácticas políticas como si la política se tratara de un juego. Se cuenta con que el ciudadano no va a protestar en exceso, o si lo hace, lo hará para sus adentros por miedo al aislamiento social. Los medios de comunicación se encargan de crear la realidad de las personas. Entornos construidos. 

 

¿Hay líderes con miedo a la derrota? ¿Líderes con miedo a que se les asocie con cualquier hecho negativo? ¿Líderes que piensan que una fotografía puede responder a las demandas de la opinión pública?

En Saturno Política creemos que una dosis de fracaso, el justo, crea políticos. Los de verdad.


Escrito por Ángel Robledo Díaz // 24/11/2021