Coherencia y naturalidad

Los medios digitales y tradicionales ayudan a formar a los candidatos una biografía política que luego tienen que escenificar. El político se convierte en un personaje al que misteriosamente se le crea un aura de carisma. El secreto para mantener este carisma, tan difícil de explicar y de entender para los teóricos, reside en la coherencia y la naturalidad.

Coherencia y naturalidad

Coherencia. Definida como “actitud lógica y consecuente con los principios que profesan” en el diccionario. Combina actitud, lógica, consecuencia, principios y hechos. Algo muy complejo resumido en una palabra.

 

Actitud implica acción, valor, expresión y posición. La actitud se contagia, también se tiene que mantener. Cuando se cambia la actitud la gente se da cuenta y lo percibe como algo negativo, o positivo. Según su pasividad o incremento.

 

Lógica. Lo lógico se entiende, hasta se empatiza en muchos casos. Lo lógico también es algo natural. La consecuencia de la lógica es el entendimiento. La certidumbre. La costumbre y la acción del personaje también tiene que responder conforme a la lógica, a lo que se espera de uno/a.

 

Cada acto tiene su consecuencia. En política las consecuencias se miden a través de encuestas o finalmente el dia de la votación. Una actitud coherente produce consecuencias en el electorado. Una actitud incoherente también las produce, pero negativas.

 

Principios. Nuestras ideas y visión de la sociedad marcan nuestra forma de actuar y de pensar sobre la misma. Cuando los principios se contradicen con los hechos, se pierde ese principio de coherencia.

"La coherencia es la parte superficial del personaje, la naturalidad es el alma. Ambos principios se complementan"

 
Hechos. Las acciones se tienen que mostrar. Necesitamos imágenes que nos confirme que se hace lo que se piensa. Si no puedes actuar con coherencia en este sentido, intenta que no consigan imágenes de ti haciendo lo contrario. Los hechos se escenifican en la vida pública. Ahora los candidatos los tienen que cumplir también en su vida privada.

 

El personaje político tiene actuar de forma coherente. En caso contrario, pasará automáticamente a ser considerado como un personaje contradictorio. Cuidado. La práctica de esta coherencia está muy influenciada por la cultura de la zona. Lo que en un país es algo totalmente normal y aceptado, en otro puede ser visto como ridículo o incluso ofensivo.

 

Cuando falla la coherencia solo nos queda recurrir a la naturalidad. La coherencia es la parte superficial del personaje, la naturalidad es el alma. Ambos principios se complementan.

 

Los ciudadanos buscan alguien humano, como ellos. Mostrar aficiones, preocupaciones y sentimientos hacen de los políticos gente cercana, nos generan empatía. 

 

Lo político se pierde en lo cotidiano. El secreto del media training no está en el color de la corbata o en la posición de las manos al hablar. Está en la naturalidad del personaje, en comunicar como un diálogo entre amigos. El espectador tiene que sentir que no eres alguien artificial, necesita conectar contigo para entenderte.

 

Algunos discursos políticos donde se reconoce la culpa o se habla de hechos que afectan a la persona o al partido, se justifican con motivos poco políticos pero muy humanos. Si se rompen con ambos principios entonces solo nos seguirán por sectarismo o militancia. No conseguiremos comunicar ni transmitir. 

 

Coherencia y naturalidad. Cuerpo y alma de la política.

 
Escrito por Ángel Robledo Díaz // 01/12/2021